UN NUEVO SÁBATO
Héctor Zabala ©
Cuentan
que un día Homero resucitó. Supo lo del Nobel de Literatura y que el premio no
era poca plata. Así que sin más se presentó en Suecia a reclamarlo. Razón no le
faltaba. Llevó como antecedentes
Los griegos rompieron relaciones con
Suecia. Homero fue a ver a Caronte para que lo cruzara de nuevo a la orilla
oscura de
Caronte le pidió dos óbolos muy
antiguos, dos de esos que ya ni se encuentran en museos. Hay quienes dicen que
fue un crápula por tamaña exigencia. Aunque no falta quien defienda al barquero
e insista que lo hizo por patriotismo, como último pretexto para no llevarlo de
vuelta al Hades y ver si mientras tanto los suecos entraban en razones.
El subterfugio de que nunca se dieron
Nobeles a escritores muertos (salvo de que se tratara de algún sueco) no era
excusa válida porque Homero, excepto su ceguera, ahora ostentaba una salud de
hierro, aunque viniera de la edad de bronce.
Por fin, al presidente de
Así que decretó: Al poeta Homero se le deniega
el Premio Nobel de Literatura por ser un homeless,
un sujeto sin domicilio conocido. El hecho de que siete ciudades de Grecia se
disputen su posible residencia durante aquella primera vida lo atestigua. De
otorgársele el Nobel, no habría forma de notificarle.
Un nuevo Sábato: Publicado por las revistas Almiar - Margen Cero (Madrid, España) y Las Nueve Musas (Barcelona, España).
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